los ojos de Minerva |
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NEGROColor de la noche. Ante ella, en cualquier época, en no importa qué parte del mundo, los seres humanos se han preguntado por lo que ocultaría tan imponente manto... ¿Traerá -como acostumbra- un nuevo día? El caso es que... ¿qué son esas estrellas que es posible observar, precisamente, gracias a su oscuridad?; de manera natural deviene el color del misterio... y de la muerte (¿para qué más misterio?). Unamuno -por ejemplo- concluye así su poema Vendrá la noche:
Vendrá la noche, la que da la vida,Este negro se puede entender pues de varias maneras; desde luego, la inmediata es que resulta espejo de nuestra ignorancia... idea que tiene bastante más importancia de lo que a primera vista pudiera parecer: si el negro se relaciona con la idea del mal es porque evoca -los hindúes lo dicen expresamente- esa ignorancia radical nuestra. En un vocabulario más cercano a nosotros, Jung llama a eso mismo sombra -esa atadura que nos vincula a la tierra -escribía a su vez Meyrink, que prosigue- negro fantasma emanado de nosotros mismos y que pone al descubierto la muerte que hay en nosotros en el momento en que la luz cae sobre nuestro cuerpo. Pero claro, no hay otro camino para salir de la ignorancia que aceptar que estamos dentro de ella... y algo de eso es el negro de la alquimia, que entroncando con todo esto, mira de otro modo: simboliza tanto la materia prima como los estados de fermentación, putrefacción, ocultación y penitencia. En la misma línea se relaciona al negro con la obscuridad de los orígenes (¡y ahí tenemos los agujeros negros de la astrofísica!) Así las cosas, en absoluto nos puede extrañar que evoque el caos para el análisis psicológico y que, cuando en los sueños aparecen animales negros o personajes oscuros, se entiende que entramos en contacto con nuestro propio universo instintivo primitivo cuyas fuerzas, previa domesticación, han de ser canalizadas hacia objetivos más elevados. Una peculiaridad digna de señalar es que para el gran Rumi se trata del color de la luz divina... y como siempre pasa con estos temas, lo de las peculiaridades es el cuento de nunca acabar: su notable relación con el rojo; símbolo de fecundidad en el antiguo Egipto y norte de Africa; su contraposición al blanco da juego en los más variados ámbitos, desde la estricta contraposición simbólica duelo negro/duelo blanco, hasta el dato científico del clásico estudio de Berlin & Kay2; en la primera de sus reglas dicen que no encontraron lenguaje ninguno que tuviese un único término para color, que siempre hay al menos dos y que en todos esos casos se trata del blanco y el negro... al que habría que añadir el rojo cuando entramos en ámbito mágico: por sus potencia, son los colores por excelencia de la magia. Por sistema va ligado al mundo de ultratumba, no importa donde se ubique éste: ya sea al norte (aztecas, chinos), al sur (maya), en el nadir (indios pueblo)... el negro, siempre, estará ahí. Para concluir, una curiosidad perceptual: si queremos que un objeto parezca muy pesado, tendremos que pintarle de negro.
1 en Poesías escogidas, ed. Losada, pp. 142-143. Volver al texto 2 Brent Berlin & Paul Key, Basic colour terms: their universality and evolution; University of California Press 1970 (UK) & 1969 (USA) Volver al texto |
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