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los ojos de Minerva

Racional / irracional: una frontera en constante movimiento


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ESCALERA

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas
J. Cortázar

El excelente y bien conocido humor de Cortázar es una estupenda atalaya desde la que echar un vistazo a un símbolo de larga historia -ya en el antiguo Egipto el epíteto de Osiris era "el que está en lo alto de la escalera"-, de episodios convertidos en imágenes por antonomasia -la escala de Jacob-, referencia cargada de alusiones -la escalera del descendimiento- o de documentos que, por alusiones, nos vienen inmediatamente a la cabeza en cuanto se habla de arte contemporáneo (Einstein, Duchamp...), lo que, en nítido lenguaje coloquial, tiene una exigencia: "¡Al grano!".

Por empezar con lo que probablemente sea el rasgo inmediato y más obvio de la escalera, habría que decir que se trata de un símbolo del cambio de nivel, un ascenso que conduce al cielo y un descenso que lleva al infierno. Aquí, un detalle clave es el significativo número de escalones, 7, 12, 72...

Así situados, es que estamos en una dinámica claramente cualitativa, por lo que parece lógico pensar que cada peldaño suponga, precisamente, un cambio cualitativo: en los misterios de Mithra la escalera ceremonial tiene siete escalones (el primero es de plomo), cada uno de un metal distinto y que corresponden a los siete cielos planetarios. Pero no es sólo eso... La famosa escalera que se le apareció a Mahoma y por la cual los justos ascendían hasta Dios sería un ejemplo paradigmático de este cambio cualitativo.

Escalera De regreso a la tierra, no deja de tener su intríngulis el que la escalera tenga unos problemas arquitectónicos tan particulares como tiene, hasta el punto que dentro del gremio de la construcción haya empresas especializadas en ella, sin poder dejar nunca de lado sus nada neutras denominaciones: imperial, de caracol, en espiral... Estas dos últimas tienen especiales connotaciones psicológicas: la de caracol nos remite al mundo del misterio mientras que la de espiral hace referencia, en última instancia, la movimiento del sol.

Con tanto subir y bajar es lógico que la escalera esté asociada a dos tipos de símbolo de la mayor importancia: de un lado está asociada al simbolismo del puente y de los ritos de paso mientras que por otro es asimilable al eje del mundo y su simbolismo tiene que ver con el del árbol cósmico (parece que en el paraíso había -antes de la caída, desde luego- permanentemente una escala).

Cielos a un lado, sobre la tierra hay unos edificios nada vulgares llamados zigurats y pirámides, que se construyen en escala, y en los que encontramos un rasgo muy repetido en todo este simbolismo de la escalera: hay clara preferencia por un número impar de escalones; ¿a qué se debe esto?.

Vitruvio, que ya hizo notar que en la mayoría de los antiguos templos existía este número impar de peldaños, lo atribuye a que el peregrino que sube los escalones debía llegar a lo alto con el mismo pie con el que había empezado a subir, ya que se consideraba de buen presagio. Otra razón de esto podía ser porque en el sistema pitagórico los números impares se consideraban más perfectos; de este modo, el símbolo aludiría a la perfección que el candidato esperaba alcanzar.

Habíamos comenzado recordando una serie de plasmaciones importantes de la fuerza del símbolo "escalera" y llegamos al final sin habernos ocupado lo más mínimo de ellos y es que, seguramente, estamos ante un símbolo de... ¿obviedad?... ¿facilidad?... ¿plasticidad?... bastante engañosa; ahí está el clásico número del descenso por la escalera de la vedette de "music-hall", descenso de la gracia divina a nivel de los mortales que, teniéndola a su lado, pueden seguirlo siendo sin esforzarse en tratar de alcanzarla.


Créditos
Autor: Julio Sánchez Trabalón
Diseño y mantenimiento: María Jesús Viver

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