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Racional / irracional: una frontera en constante movimiento


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BACHELARDIANA

Una Glosa (XV)

REFLEXIONES IMAGINATIVAS

(o "Imaginaciones Reflexivas")

Una persona esboza un determinado programa de trabajo; bien.

Como materia opinable que es, una segunda persona, efectivamente, opina y dice lo que le parece. Estupendo.

Quizá haya una tercera que también lo quiera hacer, y una cuarta... incluso hasta una quinta; pues... ¡no menos estupendo!

Yo, como segundo de esta lista, querría detenerme ahora en un hecho: la actitud filosófica de partida.

A lo largo de la historia, las posiciones desde las que ha arrancado la reflexión filosófica cubren todo el abanico de posibilidades; ante nuestros ojos tenemos desde las posiciones metafísicas de la filosofía griega, a las socio-económicas del marxismo, pasando por las teológicas de la tomística medieval, o las psicológicas de Freud...1

Pues bien, al mirar hacia atrás salta a la vista que la posición de partida adoptada aquí es antropológica. ¿Por qué, precisamente, antropológica?

En principio, claro, es una mera cuestión de sensibilidad personal, algo psico-somático.

Y no menos claro: semejante explicación, siendo muy benevolente al calificar, es de tercera; puede valer tanto para un freudiano (¡que buscaría tras ella Dios sabe qué inconfesables complejos!) como para un teólogo musulmán, que vería un estúpido orgullo y disimulo en expresión semejante; para él estaría clarísimo que aquí no hay otra cosa que la vergüenza de ser incapaz de confesar la inmensa limitación del ser humano.

Menos claro: todo eso es jugar con las falacias retóricas y esconder el as de la contestación, que está ahí, ya que el interrogante, como todos los de su tipo, son variantes de uno, único, al que todos se remiten, ¿qué hay de humano tras la etiqueta "humano"? Y, ahora sí, claro, eso es Antropología.

¿Seguro que Antropología? ¿Por qué no Metafísica? ¿O Sociología? ¿O Lingüística o Lógica? Porque la pregunta adquiere toda su dimensión como "antropológica":

1o) Porque engloba y totaliza los otros sentidos.

2o) Porque esa totalización se hace desde la propia "piel" del hombre, y la piel es el tejido que en cuanto entidad material, biológica, termina al individuo.

Además, las ventajas de hacerlo así son variadas y de distinto tipo:

a) Frente a la Metafísica (seguramente la opción con más peso, aunque solamente sea por su brillante trayectoria histórica). La filosofía adquiere una dimensión de comodidad. Bachelard apuntó en cierta ocasión: "Yo no vivo en el infinito porque en el infinito no se está en casa".

La misión de siempre de la filosofía ha sido la de integración totalizadora: integrar al hombre con el cosmos, con la tierra, con los otros hombres, consigo mismo...

Un vistazo de bulto a la historia de la filosofía nos ilustra esta afirmación: ¿En qué momento surge la Ontología? ¿Y la Teodicea? Sin embargo, ¿cuándo se independiza como saber la Psicología? ¿Y la misma Antropología?

La crisis de la filosofía en los años que estamos viviendo puede tener una fácil lectura en este sentido: en las facultades de filosofía se estudia a Monod y Lacan, no es difícil que en las bibliotecas se encuentren trabajos de Albert Einstein o Werner Heisenberg; desde luego, es poco menos que imprescindible que entre sus paredes esté el "Gödel, Escher, Bach..." de Hofstadter. ¿Lo que queremos decir con esto? Que hay ópticas que han arrebatado a la filosofía su papel tradicional.

Entonces, si eso es así, lo que la filosofía no puede hacer nunca es permanecer en unas posiciones esclerotizadas y retrotraerse a viejos argumentos de autoridad, al estilo del clasiquísimo: "Aristóteles dixit..."

Aristóteles es un grandísimo filósofo, entre un buen montón de razones, porque no trabajaba en base a argumentos de esa clase.

Entonces, si alguien como P.A.C. Dirac habla de que lo que hace avanzar la matemática es el gusto por la belleza2, lo que como físico haga él en este sentido es propina y puro lujo. Investigar la exactitud -en sentido filosófico, no científico- de semejante afirmación, ese es trabajo para la filosofía.

Si Werner Heisenberg, premio Nobel de Física y, seguramente, uno de los seis físicos más grandes de la historia, relata una experiencia mística del Uno3, trabajo para el filósofo en activo será preguntarse, ¿qué está pasando aquí?

Si el Big-Bang, hoy por hoy, no se cae, y el Big-Bang se muestra coherente en su arquitectura a excepción de t = 0, labor del filósofo será meter las narices aquí, y tratar de sacar algo en limpio de por qué un edificio tan bien hecho tiene este punto que no encaja de ninguna manera. Y si desconoce el lenguaje matemático en que este discurso se desarrolla, ¡tanto peor para él! Tendrá que tomarse el trabajo suplementario de estudiarlo, aunque haga trampa y tenga la habilidad de recurrir a buenos trabajos divulgativos de los puntos clave...

En definitiva: el saber humano, al avanzar, crea huecos, roza y chirría... y justamente en esos desajustes está la labor de la filosofía desde SIEMPRE.

b) Frente a la ciencia.- Produce cierta..., dejémoslo en esos discretos puntos suspensivos, oír la frecuencia con que en ámbitos denominados humanistas se usan los términos "ciencia" o "científico".

La mitología de la ciencia que existe es obvia4. Pero con esto se llega a tremendos sinsentidos, por ejemplo, el de que la Teología quiera ser científica, y que su título de solvencia sea presentarse como tal: por el objeto de su saber, por las herramientas que utiliza en su trabajo, por los fines que pretende conseguir, si se empecina en ser científica en sentido riguroso, no conseguirá sino hacer el ridículo. Otra cosa es que con "científico" se quiera dar a entender que el trabajo no es caprichoso en ninguno de los aspectos apuntados; en ese caso, no tendríamos nada que objetar, a no ser que el uso del término resulta equívoco.

El mito proviene, naturalmente, de que la ciencia es en nuestros días el saber puntero por excelencia. Y no sólo porque en biología se descubra que en el cerebro humano una molécula tan simple como el óxico nítrico, un gas, actúe como neurotransmisor5, sino que la propia actitud general de los científicos ante su labor es lo que les hace estar ahí: una universidad especialista en ciencia y tecnología como el Instituto Tecnológico de Massachusets tiene como estrella de primer rango a Noam Chomsky, de reconocidísima fama mundial y que, además, carece de acreditaciones académicas en Lingüística, precisamente su campo. En humanidades, el último caso comparable fue el conocidísimo de Russell apadrinando a Wittgenstein (si no queremos ampliar criterios y considerar válido el caso de Ricardo Bofill)

Todo esto hace surgir la última y más trivial pregunta de una reflexión que tal vez a estas alturas ya resulte un tanto larga, pero sin la cual, sin su respuesta, todo el buen montón de ellas que hemos hecho a lo largo de estas páginas carecería de sentido -carecería de sentido porque no tendría elemento cohesionador: lo que de verdad, en dos palabras, nos explique qué estamos haciendo-. La pregunta es ¿qué debe ser la filosofía hoy?

Lo primero que se desprende de lo dicho hasta aquí es que la filosofía es una acción. En ese sentido, por usar un símil periodístico, es algo que está mucho más cerca de las páginas de deportes que de las de cultura.

Pero, además, debe ser una acción revolucionaria (ya hemos visto el por qué). Y esto ya es peligroso, porque la heterodoxia que implica la afirmación anterior es tolerable: "ponga un toque heterodoxo en su vida" tiene cierto aire de refinamiento y exotismo, posee como una velada carga de "el estar à la page... lo marco yo". En una palabra, puede hacer muy "fino". Pero la revolución es otra cosa...

Por principio, la revolución es algo delictivo6. A los revolucionarios, o se les fusila, o terminan por hacerse con la cátedra (no necesariamente universitaria: política, eclesiástica, económica, etc.). Claro que entonces, dejan de serlo y la revolución se convierte en ley7.

Esto encierra un tema capital que la filosofía del derecho o no sabe, o no puede, o no quiere resolver, y se trata de una antinomía cuya solución es cada vez más urgente: hablo de la contradictoria dualidad ley-justicia.

Esto viene a cuento porque los rasgos del revolucionario que acabo de dar son los de un "snob", en lo que, por otro lado, coincide plenamente con el heterodoxo previo.

La prueba es muy fácil y nos la da la historia: cuando efectivamente consigue eludir el paredón y llegar arriba, sistemáticamente cambia la "justicia" que utilizaba machaconamente en sus proclamas de cuando era delincuente, por "ley".

Esa "ley" debería estar acorde con la "justicia", a la que siempre tendría que tomar como referencia. Sin embargo, en la práctica los términos aparecen invertidos; un ejemplo esclarecedor (si mis informaciones son correctas): la inmensa mayoría de reclusos que estudian son alumnos de derecho. El motivo es el inconmovible convencimiento de que la ley tiene recursos que, habiéndolos jugado convenientemente, hubieran hecho que no estuvieran allí. Esa se convierte en la cuestión principal, y no la que implicaría la aceptación del otro orden de jerarquías: la justicia o injusticia de que estén allí, que se considera algo secundario.

Y es que aquí hay una cuestión de un tremendo trasfondo:

La cristiandad propuso una revelación fija de un Ser y verdad invariables y absolutos; y la revelación fue elaborada en un sistema de normas y fines definidos para guiar la vida. De ahí que la "moral" se concibiera como un código de leyes, el mismo en todas partes y en todos los tiempos. La vida digna era la que se sujetaba a principios fijos8.

Obviamente, esa actitud cristiana marca todos los planos de la vida tanto individual como cultural en su ámbito de acción. Estudiar en profundidad las implicaciones de esta actitud sería un trabajo de historia de la filosofía tan duro y encomiable como de agradecer para quienes no nos atrevemos con él...

Pero ya va siendo hora de volver a la filosofía de ahora, que es la que nos ocupa.

La filosofía, a lo largo de su historia, cuenta con toda una serie de grandes filósofos que construyeron sistemas de pensamiento. Kant reflejó los hechos estupendamente en aquella célebre afirmación de que somos como enanos encaramados a hombros de gigantes, enanos que podemos ver más lejos gracias a la gran altura de ellos.

Esta constatación de hechos, tácita o implícitamente compartida por casi todo el mundo, a la larga ha resultado más perjudicial que otra cosa, ya que la norma general ha sido que cada quien se arrimase a su "gigante-papá" intelectual y se esforzara por parecerse a él: quien más, quien menos, ha querido emular a Platón o San Agustín, a Descartes, a Hume... todo el mundo ha querido diseñar su propio sistema, su propia cosmo-arquitectura universal.

La actitud ha continuado hasta hoy, cuando, para no ser menos que nadie, a todos nos gustaría diseñar un maravilloso sistema semejante al de los grandes clásicos.

Lo que ocurre es que el tiempo nunca se ha detenido, y en nuestra época han aparecido cosas que nunca, ningún constructor de "sistemas", pudo imaginar que habría que incluir en una cosmo-visión: objetos como el "Finnegan's Wake" de James Joyce o 320 toneladas volantes, que es la chusca definición de un Boeing 747; el principio de incertidumbre de Heisenberg o que alguien pinte como Jackson Pollock; la teoría de la relatividad de Einstein, "Steps" en particular y, en general, el trabajo videográfico de Zbigniew Rybczyn'sky; el teorema de incompletitud de Gödel, una expedición alpinista recogiendo basura en el Himalaya, la revolución de los materiales en arquitectura, el hombre en la Luna9, etc., etc.

Tal como tradicionalmente se ha venido entendiendo, no hay cosmovisión que pueda soportar todo eso10; dicho en los términos que nos ocupan: hemos usado la voz "nada" con anterioridad sin pensárnoslo demasiado. A partir de aquí, de ahora, tenemos que pensarlo dos veces -por lo menos- antes de usarlo. ¿La diferencia? El estatismo en los esquemas de pensamiento anteriores frente a la variopinta diversidad del entorno.

Pero es que, además, tradicionalmente se ha depositado sobre ese inmóvil estatismo la enseña de la Virtud. ¿Quiere decir esto que debemos tirar por la borda el legado de la historia?

Evidentemente, no. ¿Qué nos dice esa historia sobre la utilidad de la filosofía? Unas veces en términos "tales" (por ejemplo, palabras) y otras en "cuales" (por ejemplo, hechos), siempre nos dice que ha estado en su capacidad de cohesión, en ser el "pegamento" unificador de las diversas vivencias espirituales del hombre en el que machaconamente insistimos.

¿Hay algo que ejerza esa labor ahora? No. El mito científico, la abundante parroquia que acude a los esoterismos de distintas clases, los ideales de tipo nacionalista fomentados aquí y allá... se muestran como sucedáneos malos, por parciales, por carentes de cimientos, por incompletos y excluyentes...

¿Es necesario que esa función tradicional siga existiendo? Tanto como el momento en que más necesario lo fue... quizá, el descubrimiento y conquista de América.

Entonces, habría que trabajar para que la filosofía vuelva a ocupar el rango que tradicionalmente ocupó, sin perder de vista nunca los tiempos que corren. Los cerdos, las lechugas, los muebles, y todo aquello que carezca de la dignidad de ser persona, no puede tomar parte en la actividad filosófica. Recíprocamente, quien la tenga, no necesita ningún tipo de invitación y puede aplicarse con total tranquilidad el popular "Pase sin Llamar" con la certeza de que nadie podrá echarle de allí con título de superioridad ninguno.

Pero hablábamos antes de las enormes sorpresas que en todos los campos y en todos los sentidos nos ha brindado nuestro mundo, por un lado; por el otro, hacíamos alusión a los grandes sistemas filosóficos clásicos. Si unimos ambas cosas, nos encontramos con que lo que estamos proponiendo, bien pudiera equivaler a

1) Cimentar sobre las aguas corrientes de un caudaloso río.

2) Que el edificio se aguante, guarde el equilibrio.

3) Que la construcción no sea una broma con cimiento de corcho, palillos en función de vigas y paredes de papel. Tiene que tener consistencia, y el peso físico y específico que deba tener.

Traducido a lenguaje técnico filosófico, la propuesta es ni más ni menos que construir una metafísica del devenir, una idea que, al menos desde Vico (que esté claramente explícita), se ha jugado con ella, a veces con un enorme esfuerzo detrás y amagando con tomársela en serio11... pero siempre echándose atrás en el último momento.

¿Misión imposible? A lo peor, así es. Lo que está claro es que sin intentarlo -y nunca se ha intentado, ya que siempre ha faltado fe en poderlo conseguir porque, dicho claramente, es el compromiso revolucionario del paredón- no se puede decir.

Existen una serie de líneas inexploradas: temáticas (por ejemplo, concordancias y diferencias en los distintos tipos de materiales que la historia de las religiones nos proporciona12); técnicas (por ejemplo, los tratados de lógica budista en los que para nada se considera el principio de contradicción tal como nosotros lo entendemos); sociales (por ejemplo, ¿por qué no olvidarnos de las facultades de filosofía en los términos en los que actualmente existen? ¿Por qué no detener la producción industrial de tesis doctorales sobre Kant, Aristóteles, Descartes y demás? Su número ingente y su sincero sentido burocrático hablan bien a las claras de su inutilidad espiritual, que no opositora.

Esas facultades podrían ganar mucho si se convirtieran en la facultad del grado de doctor: hágase usted una eminencia en enología, estudie filología hispánica, conviértase en el más aventajado discípulo de Albert Einstein... haga usted la carrera que más le guste. La termina y quiere doctorarse, entonces, tendrá usted que convertirse en alumno de la facultad de filosofía (para trabajar en su carrera, por supuesto)13.

Semejante propuesta sería de una tremenda exigencia para todos los implicados, pero los listones suficientemente bajos también los pasan las abuelitas ayudándose del bastón, y no reclaman medalla olímpica alguna porque, esa es otra: nada nos impide utilizar denominaciones rimbombantes para calificar "gestas" de ese jaez, pero nos estaremos engañando a nosotros mismos.

En resumen, las opciones pueden ser tantas como imaginación queramos poner en el asunto: argumental, por ejemplo. En esta opción el tema del símbolo destaca con fuerza propia, y lo hace porque recoge unitariamente tanto los aspectos racionales como los irracionales que se dan en cualquier proceso cognitivo.

El símbolo es interesante también porque tipifica espléndidamente muchas de las curvas peligrosas que se dan en este tipo de caminos: es muy corriente que quien se ocupe del símbolo elimine las dimensiones irracionales que encuentre a su paso (a no ser que exista una codificación previa, una doctrina freudiana o similar). Además, cada quien da su propia definición del término14, pero es que se trata de un término tremendamente utilizado: la "luz", por hablar de un ejemplo concreto e importante, es tanto la metáfora más sutil de los místicos, como la materia más sutil de los físicos. Labor de la filosofía será ocuparse de semejante coincidencia, que hasta el momento no parece haber llamado la atención de nadie... quizá no tenga por qué reclamarla si hablamos en general, pero si tiene que llamarla, y mucho, la de quien se ocupe de los procesos de conocimiento desde los ámbitos que fuera, y eso, a última hora, tal como acabamos de decir, es filosofía, porque el filósofo es el anexionador.

Hemos hecho cuatro propuestas de estilo muy distinto. Coinciden en

a) Su raíz en el individuo.

b) La implicación de la persona y del "otro"; siempre se trata de una dialéctica yo-tú (lo único que no vale aquí es el autismo)

Una doctrina tan centrada en el individuo como el budismo mahayana necesitó crear la figura del bodhisattva; ¿qué hay en el hombre que jamás está completo sin el otro? ¿Era Platón quien recogía la afirmación de Sócrates de que saber es ser capaz de enseñar?

Sin trascendentalismos ni ínfulas sublimes, un escritor sajón, Oliver Wendell Holmes, escribía en prosa tan clara como elegante: "A mind that is stretched to a new idea never returns to its original dimension" (Una mente que se ha estirado -¡exactamente igual que los músculos al salir de la cama por la mañana!, y perdón por la interrupción- hasta una nueva idea nunca vuelve a su tamaño original).

El célebre "vulgo", siempre tan descreído y poco dado a sutilezas, utiliza una serie de "tópicos" como ejes en su funcionamiento cotidiano. Directamente relacionado con la afirmación de Wendell Holmes del párrafo anterior esta el de "A quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga", que es matizado por dicha observación: cuando se nos proponga a Dios y San Pedro como celestial argumento de autoridad, debemos ofrecer esa alternativa -que no contraargumentación- porque carga con el "tú también puedes lograrlo", al contrario que ella, que se muestra tremendamente descreida al olvidar ese matiz.


Uno redactaba el párrafo anterior tan lanzado, creyendo que estaría en condiciones de poder colocar al terminarlo el siempre sosegante punto final pero... ¡se da cuenta que no ha hecho nada! ¡Qué todavía quedan pendientes dos temas tan fundamentales como Espíritu y Realidad! Así que, uno se detiene, trata de cavilar... ¡y no hace más que complicar las cosas! La traidora mente se adelanta a cualquier reflexión racional, y como si jugase con dos pelotas de colores, sintiéndose experta malabarista...

...Espíritu Real...

...Realidad Espiritual...

Uno pretende hacer pie y el terreno se muestra pantanoso a tales extremos, que obliga a tomar precauciones al más irreflexivo... ¿qué podemos decir del pantano?

a) Hasta ahora, todo nuestro afán cultural ha procurado seguir la norma implantada por algo que ha sido llamado Rigor. Por tal cosa se ha entendido la univocidad en el uso de los términos, con vistas a lograr precisión conceptual y, de este modo, hacer llegar al receptor la exacta comprensión del contenido de la expresión del emisor.

Bien; ¿dónde va todo eso cuando le pedimos, por ejemplo a un matemático, que nos explique rigurosamente una expresión con tan aparente poco misterio como es "la fórmula más sencilla"?15

Eso en lo que concierne al propio individuo para consigo mismo. Pero ese mismo individuo, naturalmente, puede tratar de interrogar el mundo...

b) "La Naturaleza puede respondernos o no, pero una respuesta nos la susurra, mientras que con la negativa nos atruena. Sus son provisionales, sus no definitivos16.

Semejante afirmación es una constatación de la que se podrían sacar montones de consecuencias... si estuviésemos en condiciones de sacarlas. No obstante, se pueden apuntar dos subrayados rayanos en la redundancia:

I) Pesamos demasiado para el pantano, ergo...

II) No es posible encontrarse cómodo, en casa, sobre él.

Como el panorama es así de peliagudo, el único modo de no hundirnos del todo a las primeras de cambio es agarrarse a la literalidad del texto de Bachelard que nos ha servido de guía en esta reflexión, lo único auténticamente tangible de lo que disponemos. Así que, vamos a ello.

Los primeros datos esclarecedores los encontramos en el parágrafo 5 (cap. 6) y arrancan de la alusión a la libertad de espíritu que se hacía en el parágrafo anterior.

Es interesante porque es el primero en el que aparecen nuestros dos términos, primero "Real", puesto al mismo nivel de "Uso Positivo" y de "Superrealista"...

"Real", entonces, ¿sería lo que se puede "usar positivamente"? En este caso, habría que descubrir lo que quiere decir dicha expresión; de todos modos, podemos sacar un rasgo en limpio de aquí: si se trata de un "uso", lo real no es entidad alguna sino, muy al contrario, cierto tipo de acción.

Pero hay algo mucho más sorprendente e intrigante, ¿cómo pueden estar al mismo nivel "realismo" y "superrealismo"? ¿Por qué, entonces, el prefijo?

"Espíritu" aparece como sujeto de una experiencia, la de libertad racional.

Esos datos se complementan con otro adicional: cuando el "Espíritu" se queda vacío de contenido, no se convierte en algo más liviano y ágil sino que, al revés, el desencanto y la laxitud se apoderan de él.

Las líneas que siguen nos enriquecen la búsqueda en lo tocante a "Espíritu". Aluden a él como sujeto de la libertad racional que ha conquistado. Dicha conquista, nada nos indica que se haya producido gracias a un ejército mercenario o similar, sino que debe ser obra del propio "Espíritu", lo que confrontado a la carencia de contenido y al uso previos, nos empieza a dibujar una silueta guerrera...

Ibamos a escribir "sin demasiadas dudas" pero, con las sombras nunca se sabe; tras ellas, siempre puede estar algún mago hábil, puede que tramposo... o simplemente bromista, al que le apetezca jugar con nosotros. Así que, sigamos sin separarnos de la letra que nos ocupa.

Saltamos hasta el antepenúltimo párrafo, en el que se vuelve a aludir a nuestros dos términos; recuérdese que según él, espíritu es susceptible de cambios gracias al experimento que realizo, ese cambio se debe a que en el transcurso del experimento descubro realidad (que muestra nuevos caminos, o sugerencias, que en buena racionalidad no hay inconveniente en denominar "métodos"). Por tanto:

1) Mí espíritu no es ninguna sustancia inmutable, tal como habla de ese tipo de cosas la metafísica occidental clásica; tan no es así que soy yo el autor de esos cambios por medio del experimento.

Todo lo que pueda haber tras esto, que nosotros sepamos no ha sido trabajado seriamente en el pensamiento occidental por nadie... y lo que nos parece grave de que no se haya realizado no es el hecho en sí, sino lo que indica: hay escuelas de pensamiento como los Upanishads, incluso ciertos autores del Budismo Mahayana, que tienen una enorme conciencia de sus raíces míticas, que están ahí... ¡y no pasa nada!

Lo que aquí hay es un mito, el SER, que es el postulado por excelencia, y al que se trata de pescar a cualquier precio: con modestas redes de aro de aficionado; con complicadas y sofisticadas artes industriales pero, ¿sabemos qué demonios es el besugo que queremos capturar?17

2) Descubrimientos Reales.- La Realidad dicta los métodos de investigación a utilizar consigo misma.

Dicho así, la idea puede parecer francamente tonta, pero en absoluto lo es desde el momento y hora que hoy, a todos nos preocupa mucho ser "originales" y dejar caer cada quien nuestra gracia, cuanto más particular y exclusiva mejor.

Pero eso no es lo interesante de la observación, que está en el descubrimiento, en levantar aquel mítico "Velo de Isis" que tanto respeto causaba a sus adeptos... Respeto: sin él, no podemos hacer nada; sin él, lo que hagamos es inconsciente y peligroso. Pero sigamos con los datos.

Al final del parágrafo 2 -cap. 3; primera aparición de "Espíritu" en el texto- nos habíamos aventurado a entenderlo como el principio inmanente al ser humano. Teniendo en cuenta el contexto que nos ocupa (pasado del espíritu/porvenir del espíritu), no parece poder desprenderse de él nada más allá de la "historicidad" del espíritu.

Entonces, ¿hablar así no será, además de arriesgado, contradictorio? Le vienen a uno a la mente vagas rememoranzas del inconsciente colectivo junguiano...

"Libertad de espíritu" aparece en el contexto de la dialéctica hegeliana; algunas líneas más adelante está "espíritu humano" y, un poco más allá, "espíritu de finura".

A la primera de dichas expresiones ya nos hemos referido (aparte de que tampoco finalizan aquí sus apariciones): la "libertad de espíritu" encuentra eco en lo "real" ya carente de ataduras, nos dice el penúltimo párrafo; esto nos puede hacer pensar que "libertad de espíritu" y "realidad" sean de la misma pasta. Es más: la realidad carente de ataduras no nos equivoca, lo que no podría ser así si no fuese realidad de verdad.

¿"Espíritu humano"? No puede querer decir más que una cosa: puede que haya espíritus que no sean humanos. ¿Y? Nada. Apunte a tener en cuenta en nuestra pesquisa tras la correcta comprensión.

"Espíritu de finura" nos habla de una ambición, de unos objetivos... y no sólo eso, sino que además el espíritu es un reflejo, o termómetro, de actitudes anímicas ("alegría espiritual")

Hacia el final, "Espíritu científico" nos confirma esta línea de Espíritu como substrato de distintas actitudes o posibilidades.

En lo tocante a "Real" debemos recuperar su primera aparición: "Se establecerá una razón experimental susceptible de organizar suprarracionalmente lo REAL". Volviendo a las casi redundancias: lo real es susceptible de ser objeto de diversas organizaciones.

En esta pseudoestadística no podemos pasar por alto la alusión a desrrealizar, la importancia que tiene esa expresión en negativo: si la no salud es la enfermedad, ¿qué diantre podrá ser la realidad rebajada? ¿Y qué pasaría si la rebajásemos del todo? Dicho de manera rotunda, ¿cuál es la relación existente entre Ser y Realidad? (No entre los dos términos, ¡ojo!, sino entre los respectivos contenidos que designan; recuérdese lo apuntado hace nada sobre el mito)

Esta peculiar cosecha finaliza en el último párrafo, en el que se nos concluye con que la razón, que se ha sometido a todos esos procesos de los que hemos venido hablando, abandona las orillas de lo "Real Inmediato", su territorio de siempre: ¿a dónde va entonces? ¿Será esa la dimensión trascendental que tan de cabeza traía a nuestros clásicos?

Aunque no hemos sido capaces de cumplir con nuestro propósito de dejar de hacer preguntas, sí hemos logrado atenernos a los datos, y los datos concretos e incuestionables, salvo error u omisión, son éstos. ¿Y bien?

No vamos a iniciar ahora otro buen número de páginas, que son las que necesitaría un trabajo digno de semejante "cosecha".

¿Que de este modo el trabajo queda reducido a un ANUNCIO, a una especie de bando de alcalde antiguo que pregona una pila de cuestiones, tan variopintas como insospechadas? Si: insospechada como siempre resulta una lista de problemas filosóficas fundamentales; aunque se hayan quedado fuera de ella alguno o otros mil, no podemos tachar niguno de los que aparecen en ella por "nimio", "intrascendente", "anecdótico"... Cualquiera de ellos, el menor, requeriría bastante más del doble de las páginas que aquí hemos dedicado a todos juntos: y es que -lo hemos venido repitiendo de múltiples maneras- la filosofía no tiene sentido ninguno como juego de ingenio, como lucimiento de un yo mucho más ingenioso, agudo y brillante que el resto de sus convecinos. Un ejemplo.

La filosofía de Friedrich Nietzsche es grande porque la persona que firma al pie es un mero portavoz de algo transhumano; qué sea eso... se ha intentado denominar de muchas maneras, pero colocar la etiqueta precisa -el nombre propio- es algo que, seguramente, está fuera del alcance del ser humano.

Lo importante es que, lo que un autor como él escribe, nos afecta a todos. Su expresión llega a través de figuras míticas como Zaratustra, a través de lo que sentimos -¡vivido hasta las cejas!- "nosotros" frente a lo de "ellos", que procuran convertirse en lastre... incluso en la expresión del Yo poético, como en la canción:

¡Hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda medianoche?
"Yo dormía, dormía-
De un profundo sueño desperté:-
El mundo es profundo,
y pensado aún más profundo que el día.
Profundo es su dolor-,
el gozo- más profundo aún que el sufrimiento.
Dice el dolor: ¡pasa!
Mas todo gozo quiere eternidad,
- quiere profunda, profunda eternidad.

El yo que así poetiza18 queda diluido y perdido tras la vivencia y la expresión; nada podemos decir de él. Justo todo lo contrario de...

Fue en la sala de espera de un hospital: una vieja me contaba sus males... Las controversias de los hombres, los huracanes de la historia, naderías a sus ojos: sólo su mal reinaba en el espacio y en la duración. No puedo comer, no puedo dormir, tengo miedo, debe haber pus, peroraba, acariciándose la mandíbula con más interés que si la suerte del mundo dependiese de ello. Este exceso de atención a sí misma por parte de una comadre decrépita me dejó en primer término indeciso entre el espanto y el desánimo; después, abandoné el hospital antes de que llegase mi vez, decidido a renunciar para siempre a mis dolores...19

Este yo, al contrario, es un yo ególatra y centro del mundo; un yo así sirve para hacer una filosofía tan pequeña como él. Lo más curioso es que, cuando este yo se queda en la trastienda, lo que surge es de recibo:

Una civilización comienza a decaer a partir del momento en que la Vida se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida no es más que un medio de realizarlos; el individuo no sabe que vive, él vive, esclavo feliz de las formas que engendra, mima e idolatra...20

¿Está Vd, Sr. Cioran, en el polo opuesto de la decrépita señora? Estupendo pero parece que no ha reparado Vd. en la tierra que pisa bajo sus pies y gracias a la cual, efectivamente, puede mantenerse erguido. Se llama humanidad, exactamente la misma humanidad que la vieja que tanto le irrita. Mal que le pese, se ha equivocado al escapar de sus dolores porque... no ha estado a la altura de la única dignidad humana que tiene como referencia, la suya.

No sé si está suficientemente claro: la diferencia está entre filosofías pequeñas y grandes, no válidas o inválidas. Por pequeña, por nimia o minúscula que pueda ser una filosofía, si es filosofía, esto es, si está comprometida con lo humano, es válida21. Filosofía no válida es la que se hace con la misma actitud que tiene el torero de salón porque no tiene estómago para ponerse ante los cuernos de un toro, o la que se hace con el aburrido gesto del electricista que tiende cable, porque esa filosofía jamás encenderá bombilla alguna, o la que se hace con la actitud del mago que se luce ante su público (al que tanto quiere y tanto debe) porque Juan Tamariz siempre será mucho más divertido y, desde luego, creará mucha más belleza.

Esta claro el ejemplo, encendida homilía, o lo que sea esto, ¿no?

Entonces, aunque nada más sea, vamos a terminar -¡ahora es de veras! ¡Seguro!- tratando de dejar un poco ordenados esos "Espíritu" y "Realidad" que a última hora hemos desparramado así.

Nos habíamos permitido adelantar en la reflexión sobre el último párrafo del texto, que el objetivo que la persona debe tratar de conseguir en la revolución que nos ha ocupado era una COHERENCIA ESPIRITUAL DINAMICA. Entonces, en la recogida de datos que hemos hecho, ¿encontramos algo que contradiga esa afirmación? O, al contrario, ¿la silueta que tanto respeto nos daba, bien pudiera corresponder a esa figura? Analicemos.

Coherencia.- Es el sustantivo de la frase, pero se trata de un sustantivo con muy poca "sustancia", ya que hace referencia a algo externo a sí mismo como es un sistema abstracto de relaciones que, en principio, puede ser cualquier cosa.

Además, ese sistema, para que sea tal, debe tener al menos una ley que lo defina, una ley del tipo que fuere que establezca las pautas que se han de seguir.

Espiritual.- Se trata de una primera concreción de la vaga abstracción anterior. Esa concreción, como es lógico, debe atenerse a los datos que hemos encontrado; a saber:

  1. Libertad Racional
  2. Plena y activa
  3. Capaz de conquistas que redunden en automodificación.
  4. La modificación puede ser provocada mediante el experimento.
  5. - Dinamismo no-sustancial
    - Vaga historicidad
    - No concierte a éste o aquel ser concreto.
  6. No es nada relacionado con alguna actitud concreta.
Los rasgos que vamos encontrando hasta aquí, no sólo no contradicen la expresión de la que hemos partido, sino que, muy al contrario, nos van centrando en lo que pudiera ser esa "coherencia espiritual", coherencia en la que

a) Partimos de una razón libre (punto 1).-
Quiere decir que las predeterminaciones son las mínimas, las estrictamente necesarias para que el ser humano sea tal: si es hombre no es mujer y viceversa. Corre por cuenta de cada quien que ese armazón esencial -veremos que es a desarrollar- sea una potencialidad o una limitación. Y eso, que es una tontería, a veces se convierte en un problema que no por ficticio-falto de inteligencia deja de ser sumamente lastrante. Por ejemplo Sebastián de Covarrubias resumía con "Alas de neblí, coraçon de baharí, cuerpo y cola de girifalte, ojo y vista de borní, presa y garra de sacre, seguridad de alfaneque, riza de tagarote" lo que para los cazadores de su época era el ave de cetrería perfecta.

En otros términos: los límites de cada ser individual son incuestionables (sin ellos, no sería). Ante ellos, entonces, tenemos dos posibilidades: 1) Nos las tomamos como "limitaciones" (que terminarán por hundirnos en la miseria ante su abundancia y omnipresencia en cualquiera de las dimensiones humanas que querramos considerar) y 2) Las tomamos como "posibilidades" a desarrollar, y entonces se convierten en el camino a la integración personal, en aceptación propia y ambición de felicidad y paz (esos límites son quienes nos permiten el ejercicio de la libertad, quienes nos ofrecen la posibilidad de ir a más).

b) Plena y activa (punto 2).-
Si existen oquedades, si la actividad es lánguida y carente de fuerza, la coherencia que nos ocupa se resentirá, y lo hará porque el espíritu tanto dejará "pasar" opciones como ocasiones. El resultado será que el conjunto quede mal armonizado.

c) ¿Coherencia Conquistadora? (punto 3).-
No nos hemos resistido a nuestro viejo vicio de las interrogaciones porque una coherencia capaz de conquista suena, en principio, un poco raro: parece que toda conquista implica desorden, y por tanto incoherencia en lo conquistado.

Vamos a dejarlo estar hasta que nos toque hablar de "interno", que ya aparecerá.

d) Experimental (punto 4).-
Experimento implica muchas cosas pero, aquí, hay algo que nos gustaría subrayar por encima de todo: provisionalidad e intencionalidad, luego orden.

Un experimento se realiza con plena conciencia de provisionalidad: el experimento digno de tal nombre, nunca termina en sí mismo y siempre apunta más allá; tiene una intención, la que sea. En esto, claro, refuerza la libertad racional y se refuerza desde ella.

Ahora bien, el objetivo que posee, por el mero hecho de tenerlo, implica que existe, subyacente, la búsqueda de un orden (nadie puede buscar el desorden porque, entendido a la literal, conllevaría la confesión de que desconoce lo que está buscando; podría ser susceptible de búsqueda un desorden concreto con unas características determinadas: un desorden en funciones de orden: es el nivel que la percepción no puede sobrepasar (en estricta gnoseología, "orden" e "inteligibilidad" son intercambiables)

El orden puede concernir a montones de objetos de conocimiento. Ahora bien, ¿qué pasa en el momento en que el orden es descubierto?

A) En un nivel superficial puede suceder que un objeto que era perceptible alcance el rango de inteligible, proceso más que sistemáticamente estudiado desde nuestros clásicos aristotélicos.

B) Directamente, surja ante la inteligencia algo enterrado y profundo. De esta forma, el experimento habrá tenido una incidencia capital y decisiva en cambiar lo que siempre se llamó REALIDAD. Vamos, pues, con su "estadística":

1) Real al mismo nivel de Uso positivo y de Superreal.
2) Realidad como eco de la libertad de espíritu.
3) Real como susceptible de diversas organizaciones.
4) Lo real inmediato (con la "razonable" duda sobre lo real mediato o dimensión trascendental)

Lo primero que salta a la vista es que este cuadro es mucho más vago e inconcreto que el anterior: mientras el punto 1, el único que con excesiva buena voluntad se podría calificar como "algo preciso", presenta serios problemas de vocabulario, los tres restantes nos presentan lo real auténticamente velado...

Vamos, por tanto, a ver que podemos sacar en claro de ese primero, con el riesgo asumido de que muy posiblemente, para lograrlo, tendremos que forzar...

Uso positivo.- En "La dialéctica filosófica de las nociones de la relatividad", artículo recogido en el mismo libro que el texto que nos ocupa, El compromiso racionalista, hay dos utilizaciones de la expresión que pueden ayudarnos. La primera dice:

"En una experiencia bien hecha [se refiere al experimento de Michelson] todo es positivo".

La segunda, pocas páginas más allá, es:

"Einstein pide que se defina una experiencia positiva, una experiencia precisa que se pueda expresar en los términos científicos mejor definidos"22.

En lo referente a la primera frase contamos a nuestro favor con lo que estamos viendo de "experimento"; así, ese bien hecho tendremos que remitirlo al orden que resulta de la experiencia: ¿fantaseamos si decimos que ese todo positivo quiere decir que tanto en su dimensión de afirmación como en la de negación23 el experimento nos ofrece un material de reflexión que resulta indiscutible? Estamos convencidos de que no.

La segunda frase es más complicada: la experiencia positiva parece ser la "bien hecha" que se mentaba en la frase anterior; de ser así la precisión nos confirmaría en lo dicho: una experiencia tal no deja margen al error, al "no-ser" que diría un clásico. Bien pero, ¿qué hacemos con ese "expresar en los términos científicos mejor definidos"?

Porque, ni más ni menos, este es el problema que subyace, de facto, a la expresión: un sistema lingüístico, sea el que sea (léxico, formal -matemático, musical-...) es equivalente a un cliché fotográfico24; hay un "negativo" que es susceptible de ser manipulado para obtener a partir de él un "positivo", que es lo mismo que sucede en el hecho lingüístico; que uno se decida a trabajar como base con la referencia o, muy al contrario, con el referente, no es de ninguna de las maneras una elección inocua o mucho menos inocente, aún menos si recordamos la hipótesis de la gramática universal chomskyana, imposible de pasar por alto:

¿Podría un léxico de todas las frases de una lengua estar completo? Nunca. Siempre se le podrían añadir frases que todo el mundo sería capaz de entender [...] El hecho lingüístico más sorprendente es que los niños sean igualmente capaces de aprender el chino, el francés, o cualquier otra lengua que se hable en su entorno. Noam Chomsky supone la existencia de una gramática universal cuya estructura sería innata. Innata quiere decir inscrita en el ADN. Si un día se pudiera demostrar esta hipótesis, la lingüística pasaría a ser una rama de la biología y las humanidades parte de las ciencias naturales25.

Hemos encontrado este pequeño texto y no nos hemos resistido a incluirlo, porque nos parece un estupendo resumen de las distintas dimensiones del problema, de su gran peso específico.

Por lo tanto, ante la imposibilidad de ir más allá, dejémoslo estar en lo que la frase parece dar a entender: el lenguaje es una referencia, siempre relativa, funcionando como herramienta del experimentador que sabe trabajar bien.

Con relación al punto 2 ya apuntamos que "Realidad" al mismo nivel que "libertad de espíritu" parecía indicar que los dos fuesen de la misma pasta. Y sin embargo, tradicionalmente, "espíritu" se ha venido entendiendo como algo de naturaleza distinta y casi siempre superior a la realidad. Todavía más, ¿libertad... de espíritu?: si damos por válida una definición como la de Valery,

La libertad es el exceso del número de parámetros que sirven para definir un sistema sobre el número de relaciones que lo rigen26

el problema puede echar todas las risotadas que quiera en nuestras barbas con abierto descaro porque, semejante definición nos devuelve de bruces contra la realidad. ¿Qué está pasando aquí?

Además, en el punto anterior nos habíamos saltado ese enigmático, o cuando menos paradójico, "Superrealista" equivalente a "realista". Seguramente, esto nos está indicando un desarrollo dialéctico por la repetida referencia a las dos caras en el proceso de conocimiento. El problema aquí sería definir la división, si la hay, porque tal vez no exista27. Sigamos buscando resquicios, y recemos por tener un poco más de fortuna en el punto tercero.

Si lo real es susceptible de diversas organizaciones, quiere decir que no debemos pensar en lo real como algo implícito en un orden determinado. Sin conseguir entrar en la "exactitud", no es un mal dato porque:

I) Aunque sea de esa "manera amplia", nos acota el campo en donde buscar.

II) Nos confirma (provisionalmente) nuestra hipótesis del apartado anterior: si la realidad no arrastra un lastre tan pesado como el del orden28, es fácil que se pueda mover.

Y como parece que no hemos puesto demasiada fe en los rezos, vamos a pasar al último punto, el de lo real inmediato.

Aquí surge la duda de si se trata de una precisión conceptual o una ironía o, en el peor de los casos, de las dos cosas. Explicación:

- Si es una ironía, lo real inmediato es la apariencia, vaguería mental y conformarnos con lo primero que se nos planta ante los ojos.

- Si, por contra, se trata de una precisión conceptual, supone la existencia de realidad mediata, algo de lo que no tenemos la menor idea de en qué pueda consistir.

Aunque tampoco hay modo de sacar petróleo aquí, si podemos dejar el punto con un pequeño botín: la Realidad es algo que queda más allá del alcance de la mano.

Sumando y totalizando (es un decir): desde el nivel de trabajo en que estamos no podemos apuntar nada auténticamente consistente sobre qué sea la realidad a excepción de un... ¿le podemos calificar de "Rango"? Se llame como quiera, hay que tenerlo en cuenta: el experimentador que en y sobre ella trabaja es como una parturienta, porque es la puerta de entrada por la que la realidad accede a nosotros. Por tanto, y aunque nada más sea por ese simple hecho, experimentador y experimento son clave de la acción del conocimiento racional humano, son el eje directriz en el que cualquier actividad cognitiva se engrana.

Luego: lo suyo es que todos y cada uno seamos experimentadores porque, en caso contrario, no es posible alcanzar una coherencia espiritual completa29.

e) No hay nada nuevo que decir de las dos primeras partes del punto 5). De la tercera, simplemente recalcar lo dicho: no sabemos si son susceptibles de procesos de conciencia semejante otros seres. Los testimonios biológicos de que disponemos, y que naturalmente conciernen a los seres que conviven con nosotros, nos dicen que ellos se quedan mucho antes.

Desconocemos si en la inmensidad del espacio-tiempo o más allá, haya seres que pudieran situarse en un rango similar al nuestro o incluso superior. En cualquier caso y siempre que se trate de seres inmersos en el espacio-tiempo, coincidirán con nosotros en una cualidad, la misma que nosotros tenemos en común con los abejorros o los tomates: la limitación espacio-temporal.

La razón de que esto sea así ni siquiera existe; se trata de una imposición del supuesto.

En lo referente al espacio, nada puede co-incidir con nada si no existe una limitación por ambas partes, límite que, precisamente, es la posibilidad fáctica de contacto. Desde el momento que una de las entidades careciese de límite, haría imposible, incluso en el terreno de la mera posibilidad, la existencia del "otro".

En cuanto al tiempo, la cuestión sería saber si, siempre bajo esas condiciones de co-incidencia, serían factibles entidades sin principio ni fin con las que nosotros pudiéramos coexistir en nuestro pequeño tramo en la existencia.

Naturalmente, desconocemos si las hay o no, lo que está claro es que nunca podríamos co-incidir con ellas...

Descartado de antemano todo ser que careciese de dimensión temporal o que estuviese en alguna distinta a la nuestra, con los que por razones obvias nunca podríamos coincidir, habría que estudiar...

Si externamente, es decir, por medio del espacio (que es nuestro entorno de contacto), podríamos tener alguna coincidencia.

Una entidad así, o bien estaría rodeada por seres similares a ella, o bien compartiríamos, en todo o en parte, entorno con ella.

En el primer caso, está claro que jamás coincidiríamos.

En el segundo, estaría temporalmente limitada por la realidad de su entorno -por la génesis y destrucción que afectaría a esa realidad-; además, habría estado en el origen de la materia (tal como ahora la conocemos) o no. Si asistió a dicho origen, no cumple las condiciones; si no asistió, tampoco las cumple: nació en algún instante del tiempo.

f) Apertura.- (punto 6)
La libertad del punto 1 no está limitada a un determinado y concreto abanico de posibilidades, sino que posibilidad puede ser cualquier cosa, lo más insospechado e imprevisto, vale todo.

Así que, una vez repasados los seis puntos, la pregunta es poco menos que automática: ¿alguno de ellos nos muestra la ley que rige la coherencia?

El único punto que incide sobre la acción, que es lo que siempre nos va a pedir la ley es el experimento, lo que, sin llegar todavía al rango de tal, encontramos que debe existir inexcusablemente,

I) Voluntad.

II) Conciencia.

Dinámica.- Esta segunda determinación nos dice, primero y principal, que la ley que buscamos no es estática, y eso, se mire como se quiera, toma como categoría de referencia "Estar" y no "Ser".

Está todo aquello que es en el tiempo; el transcurrir temporal trae y lleva, hace y deshace, quita y pone... la ley que buscamos sería algo que, de una manera u otra, rigiera el maremagnum que la realidad nos muestra. Algo de eso hay en la ingente cantidad de fórmulas físicas en las que interviene el tiempo.

No obstante, ninguna de esas fórmulas nos dice qué sea el tiempo, el tiempo del que andamos detrás, un tiempo metafísico mucho más que físico. El tiempo metafísico, aunque se deje medir, será siempre una medida con artilugios y muy poco de fiar... quizá, la única ecuación de valor metafísico en la que el tiempo sea una de las variables sea la célebre transformación de Lorentz:

Fórmula 2

El interés de esta fórmula en relación a lo que nos ocupa está, naturalmente, en el hecho, de que intervengan dos tiempos: si el tiempo no es un absoluto indiscutible e inamovible, la coherencia no nos puede venir del mundo exterior, de su conocimiento. Por tanto, la determinación "dinámica" con la que empezábamos debemos cambiarla por...

Interna.- El mero hecho de semejante enunciado supone:

a) Postular la división del mundo en "interno" y "externo", con los grandes problemas que plantea la existencia de unos yoes distintos del mío.

b) Definir en qué consiste esa división, definición que en modo alguno parece fácil de lograr porque:

i) Si la intentamos en base a sistemas cualitativos, siempre estará mediatizada por nosotros mismos. Las excepciones pueden ser tan numerosas como queramos.

ii) Si la intentamos en base a sistemas cuantitativos, es decir, espacio y tiempo, son referencias que comparten mundo interno y mundo externo. Es decir, que volveríamos a necesitar una cualidad30.

Entonces, y aquí viene la conquista que nos había quedado descolgada hace unas páginas, lo que se produce con ella es que esa frontera de difícil definición se difumina31, un proceso en el que el mundo interno se extiende en el externo; y aquí si que no hay duda: no puede ser al revés porque el motor del proceso ya vimos que era el doblete conciencia-voluntad.

En fin; mucho antes de Platón, el hombre ya se intuía habitante de la caverna. En su cavilar, ignora la existencia de algo como el día, en el que el color, el sonido y la vida en general campa por sus respetos... quiere adivinar, y no acierta; ¿pecado de egolatría, estupidez innata... o simple ceguera estúpida que no ve las cadenas? Lo único claro es que, si conocieramos la constestación, estas páginas -mero debatirse en busca de una respuesta- no tendrían sentido.

notas

1 ¿Por qué no plantear la historia de la filosofía desde este punto de vista? No es difícil pronosticar una aventura no exenta de emociones para quien se atreviera a hacerlo; sería como examinar la indumentaria de los comensales asistentes al banquete de la historia de la filosofía.
Tampoco resulta difícil vaticinar sorpresas; ¿agradables?, ¿desagradables?... ¡quién sabe!.
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2 Texto incluido en el punto 5. Volver al texto

3 Texto incluido en los "Materiales de Construcción". Volver al texto

4 Los extremos a que llega son tales que existe una iglesia del "Cristo Científico". Volver al texto

5 El Dr. Furchgott, en Nueva York, puso de manifiesto la existencia de un peculiar e intrigante neurotransmisor. Tras distintas alternativas de localización en líneas tradicionales, conjeturó que podía tratarse de óxido nítrico. El Dr. Moncada, en Londres, demostró que la conjetura era correcta.
Ignorante completamente de la cuestión, debo esta información a la Dra. Elena Galea, que trabajó en este campo en la Universidad de Cornell. Me advirtió que "Scientific American" había publicado algún artículo al respecto y que, a nivel nacional, "ABC" también se había ocupado de ello...
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6 Ahí reside, también, buena parte de su fascinación. Es el otro lado, lo prohibido... Volver al texto

7 Segunda parte de la "dialéctica" ironía apuntada en la nota anterior. Volver al texto

8 John Dewey, citado por Joseph Campbell en Las máscaras de Dios. Mitología creativa, p. 686.
Damos el texto completo de la cita en los "Materiales de Construcción".
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9 Más difícil todavía: que ya no cause sorpresa ni a los niños de seis años. Volver al texto

10 Debe quedar claro que no es la primera vez en la historia que sucede esto; la novedad está en la cantidad, en que todo sucede de golpe, en que todo transcurre a la velocidad del rayo. Volver al texto

11 Ahí están los casos de Hegel y Marx... y ya que hablábamos de explicitaciones, un caso curioso y puede que un tanto inesperado, el de Ernest Renan, que escribía diez años antes de la publicación de "El Origen de las Especies" de Darwin: "El gran avance del pensamiento moderno ha sido la sustitución de la categoría de evolución en lugar de la de ser... En nuestros días todo se considera en proceso de formación".
Citado por Lancelot Law Whyte en "The Growth of Ideas", en Papers from the Eranos yearbooks, vol. 5, p. 252.
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12 Vaya por delante que ni ésta ni ninguna de las otras opciones que siguen pretenden ser radicalmente originales ni novedosas. No se trata de eso; sería trivial, por ejemplo, contraejemplificar semejante propuesta con la obra de Frazer. Pero es que tampoco es el único: también en doce tomos y a lo largo de más de cuarenta años de trabajo, W. Schimdt sigue la pista al "origen de la idea de Dios", trabajo que, desgraciadamente, no hemos sido capaces de ojear.
Meramente, se trata de subrayar líneas de trabajo que están ahí, ofreciendo unas posibilidades que permanecen inexploradas en sus factibles dimensiones.
W. Schimdt, Der Ursprung der Gottesidee, (12 vols.) Munster in Westfalia; Aschendorf, 1912-1955.
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13 Aunque pudiera parecerlo, esta idea tampoco es original; surgió, en plena charla de amigos, en boca de un gran amante de la "humanitas": Gerardo López Volver al texto

14 Nosotros mismos; este planteamiento implica una definición de símbolo que se ajusta a bastantes pero que no tiene nada que ver con otras muchas. Volver al texto

15 Apuntado por Martin Gardner en "El cálculo de diferencias finitas", en Nuevos pasatiempos matemáticos, p. 314. Ed. Alianza, Madrid, 1981. Volver al texto

16 Ibidem., citando a Georges Polya. Volver al texto

17 Siempre hablando desde el punto de vista de la Metafísica. Si contemplamos la cuestión desde un punto de vista psicológico, o antropológico, la obra de C.G. Jung nos ofrece un amplio abanico de sugerencias, tan solventes como interesantes. Volver al texto

18 Gustav Mahler, al musicar estos versos en su tercera sinfonía, anota muy significativamente el movimiento: "Misterioso". Volver al texto

19 E.M. Cioran, Breviario de Podredumbre, p. 43. Ed. Taurus, Madrid, 1972. Volver al texto

20 Ibidem, p. 133. Volver al texto

21 Como regla de validez casi general se podría decir que más pequeña cuanto a menos seres humanos comprometa; y el compromiso lo deciden los seres humanos, no ella. Volver al texto

22 Los subrayados son de Bachelard. Volver al texto

23 Aquí hay algo que nunca se debe perder de vista so pena de caer en graves errores: siempre, la referencia es nuestra pregunta. Ni se ha creado, ni se creará, experimento alguno que niegue nada. El experimento como tal afirma siempre; la negación pertenece a la mente humana.
Es un dato más a favor de la dimensión mítica del problema de la realidad que, en cualquier caso, siempre se "experiencia" primero como velo a descorrer.
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24 "Todo lenguaje es un descarte de lenguaje", escribió Samuel Beckett en una ocasión. Volver al texto

25 "Niels Jerne: Sobre inmunología y la belleza de la teoría", en Saber no 3 (Mayo/Junio, 1985), p. 30. Volver al texto

26 P. Valery en "Fluctuaciones sobre la libertad". Citado por A.H. Moles y E. Rohmer en Psicología del Espacio. Ed. R. Aguilera, Madrid, 1972, p. 31. Volver al texto

27 El "dejar las orillas de lo real inmediato" del punto 4 parece un aviso de que en modo alguno se nos ocurra pensar que la tela a cortar se acaba en los términos que en este momento nos ocupan. Volver al texto

28 Pocos, por no decir ninguno, hay que lo sean tanto. Volver al texto

29 Este es el por qué en el comentario al punto a) decíamos que el armazón esencial de la persona era a desarrollar. Volver al texto

30 Naturalmente, puede que el Estado no haga especulaciones filosóficas -¡sería espantoso!- y le valga con ciertos sistemas de referencia plasmados en el DNI o similar. Pero el filósofo no puede conformarse con eso porque, sería definir la persona al mismo nivel del kilo de alcachofas o la llanta de automóvil. ¿Qué eso es una petición de principio? Aquí y dicho así totalmente de acuerdo, pero es que sin ella todo el resto está de sobra. Volver al texto

31 A lo peor, el afán de los alquimistas por transmutar la materia no era tan loco ni tan absurdo. Volver al texto


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