los ojos de Minerva |
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Turbulento personaje que se declaraba enemigo de Homero y Hesíodo por corruptores de la religión, era natural de Efeso y pertenecía a la familia de reyes descendientes de Androclo, fundador de la ciudad. Poseído de un más que notable espíritu aristocrático -menospreciaba al pueblo que prefiere la paja al oro (ver frag. 9)-, parece que su vida transcurrió entre los últimos años del siglo VI y primeros del siglo V a.C., una época no menos turbulenta que él: fue entonces cuando las ciudades jónicas se levantaron contra el dominio persa, insurrección duramente castigada por Darío. Con un perfil semejante no sorprende en absoluto que no le interesaran para nada los asuntos de la convivencia, hasta el punto que renunció en favor de su hermano no sólo a los derechos sacerdotales, sino también a los reales que por herencia le correspondían. ¿Su obra? Un único texto, De la naturaleza, que seguramente se dividía en tres partes, dedicadas respectivamente a la Física, la Teología y la Política.
De todas formas, se puede centrar en dos de ellos la gran fuerza polémica de sus textos: en sus ideas sobre el cambio y sobre la oposición: con relación al primero, su "río" ha sido citado montones de veces; en el fragmento 49a, por ejemplo, escribe: En los mismos ríos nos bañamos y no nos bañamos en los mismos; y parecidamente somos y no somos, ideas que dejaban perplejo al siempre sensato Aristóteles, quien ya no conoció el texto en su integridad. Dice en su Metafísica (IV, 3, 22-25): Es imposible, en efecto, que nadie crea que una misma cosa es y no es, según en opinión de algunos, dice Heráclito. Pues uno no cree necesariamente todas las cosas que dice... En cuanto a la oposición, consideraba la guerra como ley universal, como sin lugar a equívoco escribe en el frag. 80: Hay que saber que la guerra es estado continuo, que discordia es justicia y que según discordia y necesidad se engendran todas las cosas... incluso la armonía, a la que consideraba nacida no de una determinada relación numérica, sino de la actividad de fuerzas opuestas (ver frag. 8). ¿Cómo resumir desde aquí su enorme trascendencia? Desde luego, se deja resumir mal pero, por hacerlo de alguna manera, se podría decir que en su oposición a la escuela eleática está la base de toda la filosofía occidental. Se dice que él personalmente depositó el papiro que contenía su pensamiento en el templo de Artemisa, un papiro que por apuntar otra de sus ideas fuertes, contenía pensamientos como éste: Este Mundo, el mismo para todos, no lo hizo ninguno de los Dioses ni ninguno de los hombres, sino que fue desde siempre, es y será Fuego siemprevivo que se enciende mesuradamente y mesuradamente se apaga (frag. 30). |
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