los ojos de Minerva |
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(Glasgow 1854-Cambridge 1941)
¿Un antropólogo parco en viajar? ¡Qué raro! ¿Referencia obligada? ¡No puede ser! Pues, por sorprendente que pueda parecer, existió semejante personaje: se llamó James George Frazer y nació en Glasgow el 1 de Enero de 1854... Su familia, pietistas, pertenecen a la clase media. él -que cuenta entre sus profesores al gran Lord Kelvin- se decanta hacia el mundo clásico y las leyes, estudios estos últimos que llevó a cabo por complacer a su padre (su vida estudiantil transcurrirá entre la propia Universidad de Glasgow y el Trinity College en Cambridge). Escritor prolífico, empezó ya destacando con Totemism, que sería material básico para el legendario Totem y Tabú freudiano; su nombre, no obstante, empezaría a brillar con verdadera fuerza en 1890, cuando publicó la primera edición de un trabajo que terminaría por convertirse en un hito de la antropología: La Rama Dorada (los dos volúmenes de esa primera edición se convirtieron en 3 en la segunda de 1900, en 12 en la definitiva de 1912-15, y volvieron a uno en la abreviada de 1922). En ella están centradas las grandes alabanzas igual que las severas críticas que ha recibido. ¿En qué consisten unas y otras? Las alabanzas ponen de relieve, básicamente, lo espléndidamente documentado que está su trabajo; por cierto que el modo habitual de documentarse era enviar cuestionarios a las misiones. En ellos se reflejaba todo aquello que consideraba necesario: costumbres, hábitos y creencias de los habitantes locales. Las críticas, por contra, se centran fundamentalmente en su interpretación de la magia como antecedente directo de la religión: primero el humano recurre a la magia y, cuando se repiten sus fallos, se inventa el recurso de la religión. El punto fundamental en que inciden las críticas es que, justamente, no aporta datos empíricos que apoyen esa interpretación psicológica.
Por otro lado, el reconocimiento que recibe su trabajo, ya durante su hacer, no es poco. Por ejemplo:
Daba la sensación de que su capacidad de trabajo no tenía límite: estudió hebreo bajo la tutela de Robert H. Kennett, tuvo tiempo de escribir ficción o de preparar la edición de trabajos de otros autores... ni siquiera la ceguera que padeció a partir de 1930 fue capaz de hacerle disminuir ese ritmo de trabajo. Solucionó la limitación física contratando secretarias y amanuenses, a los cuales dictaba. Murió en Cambridge, donde había trabajado casi toda su vida (en 1910 fue profesor de Antropología Social en Liverpool) el 7 de Mayo de 1941 dejando su influjo, entre otros, en nombres de tanto peso específico como T.S. Elliot o Th. Mann, W.B. Yeats o J. Joyce...
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