los ojos de Minerva |
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(1265-1321)
Claro que, como todo, esto tiene un principio... Por supuesto, había nacido en Florencia, bajo el signo de Géminis y el año 1265. Desde muy joven se preocupó por demostrar que su genealogía se remontaba a los romanos... y no era lo único que le interesaba de la Roma inmortal; por lo menos hay que señalar otras dos cosas: el culto a la gloria y su admiración por Cicerón y Boecio. De que esto fuese así tiene buena parte de culpa su maestro, B. Latini, que comparte influencias capitales con Cavalcanti: cuando con 18 años da a conocer su primer soneto, la respuesta de este último destaca entre todas las que recibe; será el comienzo de una fructífera amistad y la persistencia de una idea en la que Cavalcanti le insiste machaconamente: debe escribir sólo en lengua vulgar. Algún caso le hace: aparece Vita Nuova (con el trascendental episodio de Beatriz) que, como el Convivium posterior, utiliza verso y prosa. En esta última -ya habían muerto tanto Cavalcanti como Beatriz- sustituye el personaje femenino de la primera por la Sra. Filosofía, indicativo inequívoco de por donde iban los tiros: asistía tanto en Santa Croce como en Santa María Novella a las conversaciones filosófico-religiosas que en ambos recintos se celebraban y allí, sin duda, es donde entra en contacto con el pensamiento de Alberto Magno y Tomás de Aquino (hay quien ha apuntado si no será la Divina Comedia la expresión poética de las ideas tomistas, ¿con buen tino?). En esta época tiene lugar, a sus efectos, el punto culminante de sus desgracias políticas: en 1302 es condenado, junto con otros catorce compañeros, a morir en la hoguera. Escribe De Monarchia llevado por su decepción con Clemente V quien, después de haber propuesto a Enrique VII como emperador, se vuelve contra él. No obstante, la obra que por encima de cualquier otra le ha hecho inmortal es La divina comedia, compuesta en sus largos años de exilio y que desde el momento de su aparición no ha hecho sino dar que hablar: muy probablemente empezada hacia 1308, fue concluida poco antes de su muerte. Su argumento es célebre: se trata del viaje ultramundano de una figura humana -el mismo Dante- durante el cual visita Infierno, Purgatorio y Paraíso. ¿Notable? Todo; desde los guías o los distintos personajes con que se encuentra en los diferentes ámbitos, hasta su demarcación temporal; comienza la tarde-noche de Viernes Santo del año 1300 para concluir el Sábado de Pascua. Naturalmente, está su capacidad simbólica sin par; destaquemos, por poner sólo un ejemplo, la sustancial importancia del 3; 3 partes, 33 cantos en cada una de ellas (más uno adicional en el Infierno)1, los versos son tercetos encadenados... Bocaccio escribió una biografía amén de hacer lectura pública de su obra que, por cierto, originalmente no era divina, poeta divino era él hasta que en una espléndida edición veneciana (1555) de su poema, el título que aparecía en la portada era LA DIVINA2. Ya casi en nuestros días, en 1919, Asín Palacios pone de manifiesto la enorme influencia del mundo musulmán en la obra: doctrinas de Dios como Luz, de las Inteligencias, de la Iluminación... sin que a nadie escape la alta posición en que coloca tanto a Avicena como a Averroes. ¿Ganas de llevar la contraria? El caso es que dos años después Benedicto XV lo calificó como el más excelso cantor de la verdad cristiana... y es que, seguramente, es el sino de los clásicos de verdad; podremos poner todo el empeño que queramos en encontrar la lectura pero... siempre aparece otra que no habíamos visto y que, nos guste o no, es tan legítima como la que más 3.
1 Quien esté interesado en una consulta rápida encontrará un amplio esquema de ellos en la Enciclopedia Larousse. Volver al texto 2 Se puede ver esta portada en la siguiente dirección. Volver al texto 3 Dos páginas de interés desde las que uno puede iniciar su viaje dantesco a través de internet: Artículo sobre Dante y Dante. Volver al texto |
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