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Itinerario IX

 

  Este es un añadido que en mi opinión redondea la visión de la ciudad.

 


  Entrando por la carretera de Madrid y, una vez pasado el Hospital Tavera, se tuerce a la derecha y se continúa hasta una rotonda donde giramos a la derecha por el paseo de la Reconquista.

  Se puede en coche hasta el comienzo del Parque Escolar que se ve a la derecha.

  Este es el momento de empezar a caminar.

  A mano izquierda se ven las primeras viviendas que se construyeron fuera del casco de la ciudad, hacia los años 50.

  Los pórticos de los bloques tienen azulejos realizados por Ruiz de Luna, especialmente interesantes son los dos más próximos a la ciudad vieja.

  Si nos adentramos en el parque encontraremos los cimientos del circo romano que se desbordan la extensión del jardín. No es que tengan interés artístico, pero sí histórico.

  El parque está un poco despeluchado, pero que para mí tiene mucho encanto por lo desastre que es.

  Lo atravesamos por el paseo principal y llegamos a una puerta que no es puerta ni nada y seguimos de frente por un paseo de tierra, por cierto que allí está la Venta de Aires, uno de los lugares tradicionales para tomar perdices, con una receta que es peculiar de ellos.

  Al final está la ermita del Cristo de la Vega, lugar donde Zorrilla sitúa una bonita leyenda de una muchacha que recibió promesa de matrimonio de su amado ante el Cristo de esta ermita y, como no quería cumplirla, el Cristo testificó ante el juez de la veracidad de lo que decía la chica.

  Esta ermita se llama en realidad de Santa Leocadia y es una de las iglesias más antiguas de Toledo, donde tuvieron lugar varios Concilios durante la época visigoda, aunque ahora poco tenga de visigoda.

  Es gracioso el jardín que la rodea, donde se ven restos encontrados en estos lugares, que también fueron lugar de enterramiento para los musulmanes.

  Al lado de la ermita está el cementerio de los canónigos de la catedral, que es un patio cerrado con nichos, y el monumento a Cristo Rey.

  Seguimos nuestro camino hasta el río y desde allí podemos ver al frente el puente de San Martín, magnífica construcción gótica del siglo XIV, promovida por el arzobispo Tenorio. Dice la leyenda que el arquitecto de este puente se dió cuenta, cuando era llegado el momento de quitar las cimbras de los arcos, que había hecho mal los cálculos y que los arcos se caerían; se lo contó a su mujer y ella incendió las cimbras para ocultar el defecto, y así hubo que volver a construir los arcos.

  A la izquierda del puente nuevo se puede ver el llamado Baño de la Cava, que es la cabeza del puente de barcas musulmán que cruzaba el río por ese lugar. Se cuenta que aquí se bañaba la Cava, hija del conde D. Julián, que vendió España a los musulmanes para vengar la afrenta que en su hija le había hecho el rey don Rodrigo, como lo cuenta el romance:

 

En Ceupta está Julián,
en Ceupta la bien nombrada;
para las partes de aliende
quiere enviar su embajada;
moro viejo la escrebía,
y el conde se la notaba;
después de haberla escripto,
al moro luego matara.
Embajada es de dolor,
dolor para toda España;
las cartas van al rey moro,
en las cuales le juraba
que si le daba aparejo
le dará por suya España.
...

  Subimos por una empinada cuesta en los rodaderos y llegamos a los jardines que están delante de la puerta del Cambrón.

  Y otra vez estamos ante el casco antiguo.

  Podemos ahora enlazar con el Itinerario VIII o bien atravesar el puente de San Martín y recorrer la carretera del Valle que nos permitirá ver tanto los cigarrales como la ciudad hasta llegar al puente de Alcántara.

  Esta carretera ya está muy domesticada, pero las obras del hombre no logran atenuar la fuerza que la tierra y la piedra tienen allí. Pero hay que tener buenas piernas, se tarda en recorrerla a paso ligerito al menos hora y media y tiene cuestas tanto al principio como al final.

  Por cierto, una advertencia para los aventureros que la recorran, los terrenos que hay pasados la ermita del Valle son propiedad militar y por tanto no conviene aventurarse por ellos, aunque reconozco que son los más atractivos por lo agreste.

  Muchos lugares del Valle tienen leyendas, como la piedra del rey Moro, la propia ermita del Valle, el arroyo de la Degollada, el salto del Fraile...

 

Para cualquier sugerencia: @ toledo@viversan.com

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