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Itinerario VII

 

  Otro paseo donde nos encontraremos cuestas, sobre todo cuestas, gracias a Dios algunas son hacia abajo, pero las del principio son muy duras. ¡Animo!, esto es Toledo de quien Quevedo dijo en su Itinerario de Madrid a su torre:

 

...
Vi una ciudad de puntillas
y fabricada en un huso;
que si en ella bajo, ruedo,
y trepo en ella, si subo
...

 


  Nuevamente volvemos a entrar desde la carretera de Madrid, pero esta vez atravesamos la Puerta de Bisagra Nueva y seguimos por la calle de las Armas.

  Se ven los ábsides de Santiago y la portada de la Ermita de Nuestra Señora de la Estrella. Es otra vista de los mismos edificios del Itinerario I.

  Al llegar a la primera confluencia de calles giramos a la derecha por Subida de la Granja. Es una calle muy estrecha y empinada con casitas bajas en su primera parte y después abierta a los rodaderos.

  Cerca de la puerta de Bisagra Vieja se ha construido una escalera mecánica para subir al centro más cómodamente, que se puede utilizar como alternativa para evitar esta cuesta.

  Arriba del todo, tanto de la escalera como de la cuesta, se divisa la ciudad que crece, y la mejor vista que conozco de la fachada de Santiago del Arrabal.

  Detrás nuestro se alza la mole de la Diputación Provincial. Seguimos la calle y vemos una empinada plaza y en lo más alto la iglesia de Santa Leocadia.

  En esta plaza el no 4 se llama tradicionalmente Casa del Maestro y tiene un portada renacentista con escudos.

  La iglesia de Santa Leocadia tiene en la capilla mayor un cuadro de Eugenio Caxés, uno de los que trabajaron en El Escorial; y una pila bautismal gótica en la capilla bautismal en la misma línea que las que existen en San Román y en Santiago del Arrabal. La capilla está decorada con pinturas hechas hacia 1970.
  Esta iglesia se dice que está edificada sobre el solar de la casa donde nació la santa y hay una habitación bajo el solado que recuerda este hecho.

  Callejón de Garcilaso A mano izquierda de la iglesia está la plaza de Santo Domingo el Antiguo. Cuando El Greco vino a España el primer encargo que tuvo fue el retablo de esta iglesia que aún conserva algunas de sus pinturas. Las monjas se saben la historia muy bien, así como la del propio convento en que intervino como supervisor de los planos Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial.

  El convento de Santo Domingo y la iglesia de Santa Leocadia están pegados, tanto que se puede pensar que la torre de la iglesia corresponde al convento.

  Como siempre esto es el resultado del escaso espacio edificable que había en la ciudad durante la Edad Media y el Renacimiento, y el uso de casas nobles para fundar conventos.

  Seguimos el perímetro del convento. El edificio que cierra la otra acera es el lugar donde estuvo la casa solariega del poeta toledano por excelencia, Garcilaso de la Vega.

  Si se sube, a la derecha, por el callejón de Garcilaso, se llega a la plaza de Padilla. Allí estuvo la casa del jefe comunero. Dicen que en esta plaza no hay vegetación que resista porque Carlos V mandó demoler la casa y regar con sal el terreno.
  En un edificio de viviendas se ve una portada renacentista que se trajo de otro edificio de la ciudad.

  Pero nosotros no vamos a la plaza de Padilla, sino que bajamos por el callejón, y nos colamos en la puerta que hay en un pequeño entrante a la derecha. Es la portería del convento de Santo Domingo. El artesonado, restaurado y bien mantenido, merece una mirada detenida, aunque es muy sencillo.

  Seguimos callejón abajo y giramos a la derecha cuando veamos la torre de una iglesia.

  Lo siento, en Toledo a veces es difícil averiguar el nombre de las calles con tantos entrantes, recodos, recovecos...

  Subimos hasta llegar a un ensanchamiento de la calle de Santa Eulalia. En ella está la iglesia de Santa Eulalia, muy parecida a la iglesia de San Román pero sin pinturas. En esta iglesia se celebra misa mozárabe todos los domingos muy de mañanita.

  Subimos por la derecha y allí hay un edificio de ladrillo, neomudéjar, con una entrada muy curiosa. Pertenece al colegio de Santa Isabel, que fue el Instituto Femenino.

  Plaza de la CruzBajando por la calle María de Pacheco llegamos a la plaza de la Cruz, donde el dintel de la casa que vemos frente a nosotros es una viga de talla gótica. Tiene un patio muy humilde, pero limpio y bien mantenido como casi todos los de Toledo.

  Seguimos bajando ahora por la calle del Colegio de Doncellas, donde hay otro cobertizo y varias casas con portadas, especialmente destacable es la del no 5 que corresponde a la Ermita de Santa Ana, que perteneció al hospitalito de Santa Ana y tiene la fecha de 1723, aunque la portada es más antigua, de las de vuelta redonda, renacentista, como las que vimos en el Itinerario IV.

  Hemos llegado a otra plazuela, la del Cardenal Silíceo, que se abre a la izquierda, donde está la portada de la iglesia del Colegio de Doncellas.
  Además de mirar la cúpula se puede uno asomar al callejoncito lateral, donde hay un ventanuco con una cerradura de tornillo, muy rara de ver y menos en un lugar público, si es que a estas alturas no la han quitado ya.

  El Colegio lo fundó el cardenal para educar a muchachas de buena familia pero sin medios económicos. La iglesia tiene un cuadro de El Greco, pero verlo es otra historia.

  Colegio de DoncellasPasada la plaza vemos una balconada de hierro que atraviesa toda la calle, como un cobertizo de los antiguos. Se hizo a principios del siglo XX, para enlazar el edificio antiguo con el moderno que es neomudéjar de ladrillo.

  Seguimos por la calle y torcemos a la izquierda para llegar a la plaza de la Virgen de Gracia, seguimos subiendo por la travesía del mismo nombre y desembocamos en el Paseo de la Virgen de Gracia, desde donde se ve San Juan de los Reyes, justo a nuestros pies y en el valle el caserón del cigarral de los Descalzos, propiedad de la familia de Gregorio Marañón.

  Al final del paseo torcemos a la izquierda por la calle de las Bulas, que se llama así porque allí estuvo la imprenta donde se hacían las bulas de la Santa Cruzada.
  Es esta una calle retorcida y a la que se abren bastantes callejones sin salida.

  En el no 19 o 21 hay una casa que tiene yeserías musulmanas, pero creo que deben estar hartos de turistas porque la mantienen cerrada a cal y canto.

  Siguiendo esta calle llegamos al no 15, la casa de las Cadenas, donde está el museo de Arte Contemporáneo. La visita de la casa merece la pena, porque es típica del siglo XV, por supuesto de gente adinerada. Entre los fondos del museo son de destacar las obras de Alberto Sánchez, la mejor colección existente en España de este autor.

  Convento de San AntonioLa calle termina en la plaza de Valdecaleros, seguimos el mismo camino que en el Itinerario I, o sea que torcemos a la derecha por el callejón de Bodegones y llegamos a la calle de Santo Tomé.

  Ahora seguimos por la derecha hasta llegar al final, a la plaza de San Antonio donde se ve la portada gótica del convento de San Antonio. Aquí se abren varias calles. Tomamos la que se abre enfrente, a la derecha. La de más a la derecha es el callejón de las Siete Revueltas, que no tiene salida, es un adarve. La calle de Hospedería de San Bernardo que se llama así porque en ella tuvieron su casa de hospedaje los monjes de San Bernardo de Montesión cuando pernoctaban en la ciudad, puesto que su convento queda a cierta distancia de la ciudad.

  En un ensanche de ella se ven, a la izquierda, los callejones que van a desembocar a la calle del Angel, con nombre tan curiosos como callejón del Bisbís, de los Caños del Oro...

  Bajamos por uno de ellos y seguimos por la calle del Angel hacia la derecha hasta acabar nuevamente frente a la portería de San Juan de los Reyes, que es la entrada hacer la visita a este monumento.

  No es mala idea terminar el recorrido visitándolo.

 

Para cualquier sugerencia: @ toledo@viversan.com

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