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Itinerario V

 

  Este recorrido nos va a mostrar un barrio aristocrático y otro mucho más humilde, ambos nos darán gratas sorpresas.

 


Comenzamos en la plaza del Ayuntamiento, adonde hemos llegado desde la de Zocodover, siguiendo la calle Ancha o del Comercio y en las Cuatro Calles (que son cinco), tomando la calle de Hombre de Palo, al final de ella girando a la izquierda por la del Arco de Palacio.

  Vamos a detenernos viendo lo que hay en esta plaza que no tiene desperdicio. La creación de este espacio se debe a Felipe II con el acuerdo de la catedral que era propietaria de la mayor parte de los edificios que la ocupaban anteriormente.

  En el proceso de expropiación hubo muchos litigios con los escribanos.

  Por tradición ponían éstos su puesto ante la puerta del Infierno (la que está junto a la torre) en el atrio de la catedral y no estaban dispuestos a abandonar sus privilegios. En 1549 Blas Ortiz hizo una guía de la catedral donde cuenta el chiste de que el nombre de esta puerta no se debía solamente a la representación de la resurrección de los muertos, sino al hecho de que los escribanos eran unos ladrones y por eso estaban en el infierno.Cartel del Ayuntamiento

  Al final, los escribanos consiguieron que se les cediese la planta baja de las Casas Consistoriales que da a la plaza.

  En 1554 se derribaron las construcciones existentes y en 1556 se allanó el suelo.

  Del exterior de la catedral sólo anotar los azulejos de Manises que adornan el segundo cuerpo de la torre y las espléndidas hojas de hierro labrado de la puerta principal o del Paraíso.

  El Ayuntamiento es una de las mejores obras del renacimiento toledano parece ser que sobre planos de Juan de Herrera y ejecución de Nicolás de Vergara el Mozo y Jorge Manuel Theotocopuli.

  Los jardincillos que hay delante de las escribanías han sufrido cambios y transformaciones.

  Atravesamos la plaza hasta llegar al Palacio de Justicia, un caserón sin mayor interés, pero cuyo ingreso es una espléndida portada gótica del siglo XV, que procede de otro palacio de la ciudad.

  Bajamos por la calle de la Ciudad. Allí están los caños de la fuente pública que se hizo a la vez que el Ayuntamiento.

  Giramos a la izquierda hacia la calle del Pozo Amargo y la recorremos entera, mirando a izquierda y derecha y, si podemos, entrando en las casas que estén abiertas. Es la misma recomendación de siempre: patios, portadas.

  En el ensanche que produce la confluencia con varias calles está el pozo que da nombre a la calle. Cuenta la leyenda que una muchacha judía tenía amores con un cristiano y el padre, muy ofendido, mató al enamorado y lo arrojó a este pozo. La muchacha lloró tanto sobre la tumba acuática que convirtió sus aguas en amargas. Los adornos de hierro que actualmente tiene el pozo se hicieron a principios de este siglo.

  El número 30 de la calle es como un pequeño callejón cubierto que conserva sus vigas de madera, una de ellas con tallas.

  Hay casas en Toledo que tienen otros restos musulmanes, pero son difíciles de ver.

  Volvemos a subir por la calle y torcemos a mano izquierda por la Cuesta de los Escalones. Llegados a la calle del Plegadero y seguimos subiendo, nuevamente a la izquierda por la travesía y la calle de la Vida Pobre hasta entrar en el callejón de los Muertos.Cimborrio de San Andrés

  Se llama así porque conducía a la entrada de la cripta de la iglesia de San Andrés, aunque también en 1916 en él estuvo el Depósito Municipal de Cadáveres. Este callejón rodea la cabecera de la iglesia de San Andrés que es una réplica de la de San Juan de los Reyes.

  Entramos en la iglesia que es un compendio de la historia de Toledo: desde pilastras visigodas hasta los retablos renacentistas (de Juan de Borgoña y Comontes... y no hay que olvidar los monumentos sepulcrales. Tampoco le falta el detalle barroco del cimborrio de ladrillo que hemos podido ver desde el callejón de los Muertos y aún más claramente en la plaza a la que llegamos siguiendo el perímetro de la iglesia.

  Allí se abre la puerta del Seminario Mayor, obra comenzada en 1824, muy sencilla.

  Enfrente está el Seminario Menor, que ocupa lo que fueron las casas del Conde de Cedillo, con patio renacentista y restos de yeserías mudéjares y artesonados.

  Volvemos hacia atrás por la calle de San Andrés hasta la plaza de Santa Isabel.

  En la placita está la portada del mal llamado Palacio del Rey Don Pedro protegida por un alero saliente. Son los restos de un palacio mudéjar que perteneció a la familia Ayala, una de las que controlaron el poder municipal de la ciudad durante el siglo XV y XVI en competencia constante con los Silva. Las yeserías con pavones que hemos visto en la capilla de San Jerónimo de la Concepción Francisca proceden de este palacio.

  En esta plaza hay otra portada gótica que corresponde al convento de Santa Isabel de los Reyes. Este convento lo fundó Sor María la Pobre en las casas que fueron de Doña Juana Enríquez, madre de Fernando el Católico y aprovechando el solar de la parroquia mozárabe de San Antolín, de la que se conserva un diminuto ábside que parece de juguete en el muro de la iglesia del convento.

  Giramos a la izquierda por la travesía de Santa Isabel y vemos la puerta de la iglesia.

  Al entrar ¡cuidado! El suelo está a un nivel inferior del de la calle y hay escaleras. El artesonado de la única nave que tiene es espléndido.

  El convento como tal conserva la estructura original de los cuatro palacios en los que tiene su origen. Pero es clausura.

  En la misma la calle de Santa Isabel podemos tomarnos un descanso en la taberna del Tropezón. Realmente este itinerario no ofrece muchas oportunidades para el descanso.Travesía de Santa Isabel

  Frente al convento está el Colegio de Arquitectos con un patio isabelino. Perteneció este edificio al convento de Santa Isabel, al que estaba unido por un un pasadizo subterráneo y otro elevado que se conserva. Merece la pena colarse dentro para ver el patio.

  Desembocamos en la calle de Santa Ursula y giramos a la izquierda. Vemos la torre y el ábside de la iglesia de San Bartolomé.

  Siguiendo el contorno de la iglesia llegamos a una portada que corresponde al convento de las Jerónimas de la Reina nuevamente un palacio que había sido propiedad de los condes de Montijo. Actualmente el conjunto de la iglesia y el antiguo palacio es la Casa Sacerdotal.

  Bajamos, casi rodando, por la calle del Cristo de la Parra pasando por la plaza de Santa Catalina y continuando por la Bajada de San Sebastián hasta llegar a la iglesia de San Sebastián. Dicen que fue mezquita, y, a pesar de su desnudez resulta encantadora, y la techumbre de madera, muy sencilla es típicamente toledana.

  Hemos llegado a las Carreras de San Sebastián y otra vez tenemos a la vista el río, las colinas del Valle, los cigarrales.

  Continuamos por la derecha hasta llegar a la calle del Camarín de San Cipriano que se abre también a la derecha. El repecho en que remata se llama Mirador de las Melojas, un nombre tan sonoro parece ser que responde al apellido de alguna persona que allí habitó.

  A la izquierda está la iglesia de San Cipriano, todavía sin restaurar. Tiene esta parroquia un patio que hace pensar que es una antigua mezquita reconvertida.

  Subimos por la empinada cuesta que llaman plaza de San Cipriano y giramos a la izquierda por la calle del mismo nombre hasta la de los Descalzos.

  A la izquierda hay un imponente edificio que es la sede de las Cortes de Castilla La Mancha. Es el convento de los Gilitos, remozado y restaurado para su nuevo uso después de haber sido la cárcel provincial. El nombre de Gilitos se debe a que se llamaba convento de San Gil.

  Subimos por la calle de los Descalzos hasta llegar al paseo del Tránsito y los jardines que ocupan el lugar donde estuvieron las casas del Marqués de Villena, personaje del siglo XV que ha dado lugar a multitud de leyendas. Era alquimista y se le consideraba brujo.

  En estas casas del marqués de Villena fue donde realmente vivió El Greco, pero se quemaron y no queda nada de ellas.

  Justo enfrente de la calle están los jardines de la Casa-museo del Greco, que recrean muy bien el ambiente de una casa de su época.

  Y la entrada de la sinagoga del Tránsito.

  Así hemos enlazado con el Itinerario I y podemos seguir por la calle de los Reyes Católicos a la sinagoga de Santa María la Blanca y San Juan de los Reyes.

 

Para cualquier sugerencia: @ toledo@viversan.com

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